Vivir es dejar ir

Hoy comprendo poco de lo que sucede a mi alrededor. Estoy encerrado dentro de mi propia cabeza. Los sonidos externos me superan, me evaden. Estoy tratando de darle un sentido a lo que veo, pero siento que mis ojos y mi cerebro no se ponen de acuerdo; como si se tratara de un estado perpetuo de confusión. Aunque lo intento, me persiguen los gritos, los portazos, los suspiros, las miradas al vacío, el desasosiego; continúo simulando una paz que no tengo. Las circunstancias me piden que sea fuerte pero estoy doblado como una cinta de Möbius. Donde comienzo, termino. El problema es que mi origen es írrito y al mismo tiempo inexorable.

Si en verdad al dolor hay que darle un lugar, me ocupará la intriga pues, ¿Cómo puede darle alguien lugar al dolor, cuando ese alguien no tiene un lugar para sí mismo? La idea de que a cada cosa le corresponde su sitio, que cada cosa tiene una condición sinecuanon que no puede romperse, me genera la mayor ansiedad, pues no veo que nadie me coloque donde yo pertenezco. En consecuencia, sólo puedo imitar al vulgo.

Qué difícil no tener palabras y no poder forzarlas; qué difícil estar aferrado a un sentimiento desolador, qué difícil ser incapaz de ser flexible, y de no poder respirar. Qué difícil depender de los demás, cuando nadie quiere ser de los que están ahí para que cuentes con ellos. Qué difícil sentirse como que estás en un lugar familiar, cuando vuelves allí siendo un extraño.

En mi cabeza, están instaladas un montón de reglas absurdas que determinan mi percepción de la realidad; a veces quisiera poder moldearla a mi antojo y que nunca más, ni mi panorama, ni mis circunstancias vuelvan a atormentarme. Moldearme yo, para no seguir siendo una persona que los demás desprecien fácilmente, que yo no desprecie fácilmente. Porque me puedo ver reflejado en los ojos de los demás, y sé que no hay nada allí, en esa figura escuálida que se supone que es la mía.

Me pregunto simplemente si me seguiré quemando en este infierno cuyas brazas arden por la fricción de mis propias entrañas.

Quisiera poder dejar ir, para así poder vivir. Porque esto que estoy haciendo, definitivamente no puede ser vida.

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