Oscuridades para aclarar, pt. 1 (Cuento corto)

Tenía mucho tiempo intentando pensar en un buen modo para abordar esta historia pero prefiero seguir dando tumbos, aunque sea tecleando y viendo qué sale en pantalla mientras trato de expresarme. Esta es una historia demasiado complicada; me produce demasiada ansiedad tratar de replicarla porque no sé si cuento con el poder de narrarla.

Por años, había imaginado que al estudiar periodismo, tendría las herramientas necesarias para hacer llegar la verdad a las personas y que ello no tendría un costo muy alto. Estaría haciendo llover luz en los espacios oscuros que tantas personas intentan mantener de esa forma. Me sigo sintiendo pequeño, como cuando aún vivía en casa de mi madre en Kensington; allá por lo menos tenía noches de mucha claridad, de mucho brillo de luna. Esta historia me gana, con muchísima facilidad.

Todo comienza con Jeanine Arson, la chica prodigio del Arthur L. Carter Journalism Institute, la extensión de la Universidad de Nueva York que compete al arte de la comunicación efectiva. Al menos así la conocí en un principio.

Pensar en lo mucho que me costó entrar a la NYU me hace sentir exhausto de forma inmediata, sobre todo cuando pienso en los logros de Jeanine. Siempre destacó, siempre estaba un paso adelante de todos, y por supuesto que era una líder. Culminó satisfactoriamente varias campañas que contribuyeron al mejoramiento de la infraestructura educativa y participativa del Instituto y de la universidad entera; se avocó por causas benéficas y se interesó siempre por las historias más sensibles, al realizar reportes para las asignaciones de las materias que cursábamos. Y bueno, se graduó con honores y empapada del respeto de todos los profesores y hasta del decano.

De ahí en más, fue inducida en varios medios informativos importantes, y los canales de noticias internacionales de mayor demanda.

Se fogueó bastante rápido del oficio y una vez se sintió en confianza, comenzó a expandir sus horizontes; hizo lo que creo que todo agente de la verdad querría hacer: Darle la vuelta al mundo, para darle visibilidad a aquellas personas cuyas historias no tienen amplificación suficiente.

Su imagen continuó apareciendo en los periódicos y en secciones de breaking news, acompañada de titulares importantísimos, cuyo peso cargaba con su increíble poder para la retórica, la narrativa, la oratoria y la asertividad con que deben ser abordadas las historias sobre las cuáles es más controvertido o complejo indagar.

Jeanine se convirtió en mi modelo a seguir. En un sentido literal, filosófico... Me hace gracia que fuimos compañeros de clase, de hecho que hasta buenos amigos y entonces, su escalada veloz hacia la cima se hizo cabida en nuestro vínculo, y seguro que en muchos de los que ella tendría, por lo que ahora sólo la veía como una figura omnipoderosa y lejana.

Trataba de imaginar lo solitaria que debía sentirse, allá arriba.

Jeanine no es nativa del este americano, así como yo, no. Tuvo que cruzar un largo trecho, desde Raleigh, Carolina del Norte, en cuyos colegios de primaria y secundaria también obtuvo importantes reconocimientos, dejando marcas por doquier.

Todo esto lo sé porque me pidieron realizar un reportaje sobre ella, en la estación de radio para la que trabajo durante las tardes. En cuanto el Editor en jefe del periódico digital en el que también trabajo, supo que estaba construyendo este hilo, me pidió que hiciera lo mismo para su medio. Me tardé algunos días en recolectar la información...

Incluso traté de ponerme en contacto con Jeanine. Pues, la tengo en Facebook; supuse que pedirle que respondiera un par de preguntas no podría hacer daño, ¿O sí?

Mis esfuerzos en ese frente igual no brindaron ningún resultado.

Y me dí cuenta que hacía al menos 4 meses que Jeanine no había usado su cuenta en la red social. Ella tiene un perfil público en el que aparecen los titulares que dirige, pero su perfil privado, para personas allegadas y viejos compañeros de clase, se hallaba sin novedades, lo que me llamó poderosamente la atención.

Consideré llamar a sus padres, quienes ubiqué estaban aún en Raleigh, a través de los directorios telefónicos que existen en Internet y que competen a esa ciudad.

—Buenas tardes, ¿La señora Michelle Arson?

—Sí, es ella al habla, ¿Qué desea?

—Hola, Sra. Arson, le habla Felix, un viejo compañero de la NYU de su hija Jeanine. Quería preguntarle—Hice una pausa abrupta para tomar aire y calmarme, de modo que no se me notaran esos nervios que aparecen con la urgencia de saber qué está ocurriendo realmente con una persona—¿Sabe usted acerca de Jeanine? Quise contactarla para una entrevista pero no he tenido suerte.

—¿Felix, de la NYU? Creo que Jean me habló de ti alguna vez, pero eso hace mucho—dijo la Sra. Arson, tratando de darle sentido a nuestra interacción—Hm, la última vez que supe de Jean fue hace 4 meses; me llamó desde Suiza, dijo que estaba cubriendo una historia muy importante, algo que sería determinante en su carrera. Lo hizo sonar muy serio pero me pidió que no me preocupara.

—¿Y le dijo en aquel momento si tenía pensado volver a Estados Unidos pronto?

—No, la verdad es que no. Y estamos acostumbrados a que Jean se tome su tiempo cuando la asignan a trabajos en los que debe irse de viaje.

Algo comenzaba a quemarme por dentro, una sensación extraña, como que estaba apunto de escuchar algo trágico, o que estaba escarbando entre temas sensibles...

—¿Cuántas veces más conversaron antes o después de eso que le dijo?

—Antes, unas 5 o 6 veces; conversaciones cortas—, meditó la Sra. Arson, aún sin ninguna idea de qué iban mis preguntas—Me hablaba de su día a día, de sus desayunos o almuerzos... Nada demasiado destacable.

Entonces, pensé en dar vuelta y meterme por un callejón oscuro. Pensando en que de pronto haciendo una pregunta rara podría calmar el temblor de mi pierna derecha, y la intriga que lo motivaba.

—Y su estado de ánimo, ¿Qué tal le parecía?

—Jean sonaba muy feliz, en verdad. Convencida de que estaba haciendo algo muy importante.

Decidí concluir la llamada en ese momento porque sentí que si continuaba, estaría presionando y aún cuando me presenté con la mamá de Jeanine de un modo que me hizo acceder y familiarizarme con ella más rápido, no quería forzar ninguna respuesta.

—Gracias por la ayuda, Sra. Arson, ha sido usted muy amable en contestar mis preguntas, ya no le quito más de su tiempo.

—Oh, para nada, es placer es mío, cualquier cosa por mi hija—replicó inoncentemente, de nuevo—Ojalá consigas hablar con ella y así le das un saludo de mi parte.

Pesadez y una extraña sensación de vergüenza; me sentía invadido por emociones que creo que había estado evitando sentir, porque si bien yo no estaba cambiando al mundo con lo que tengo de talento para mi línea de trabajo (Que siento que no es mucho); igual quería continuar empujándome a mejorar y las emociones conflictivas distraen mucho.

Mi mente empezaba a crear conexiones y a tejer una trama, para explicarse a sí misma lo que podría estar ocurriendo con Jeanine, quién en primera instancia, pensé que estaría muy ocupada para hablar con un viejo colega, para no achacarle demasiado.

"Pero lo muy ocupada que pueda estar no debería impedirle continuar interactuando con sus amigos de Facebook, ¿O sí?". Algo olía mal. Y me daba miedo.

Pasé varios días sin poder dormir bien y yendo a la oficina sintiendo que sólo estaba allí para cumplir horario; estaba haciendo mi trabajo pero no me sentía dentro del tiempo en que de hecho estaba. "¿Qué es lo que está averiguando Jeanine en Suiza? ¿Qué puede ser tan importante?", eran las preguntas que me hacía mientras comía sandwich de atún en el área de descanso de la estación, o cuando entraba a la ducha a quedarme parado por media hora, sin lavarme nada.

¿Me estaba obsesionando con este ángulo intrigante de la historia de mi ex compañera? Sólo me pidieron escribir algo agradable sobre ella para proyectarlo con el público; en razón de unas secciones en que iban a estar mencionando a personas de Nueva York que han dejado huella por sus contribuciones a la ciudad y a la nación, por sus labores.

Sentía que podía ver algo que los demás no.

En una tarde de letargo, despierto de mis sueños diurnos con el portazo que dio mi jefe al entrar a mi oficina de la radio. Me hizo entrega de una grabadora negra, que miré con mucho desinterés.

—Tienes que escuchar lo que trae esa grabadora—me dijo, como intentando pasar una especie de shock.

—Un momento, ¿Qué ocurre?

—Sólo escucha lo que trae la puta grabadora.

La enciendo, rebobino y presiono play. Suena la voz de un hombre, alguien que sonaba maduro, como pasado de los 45 años.

"¿Han podido recuperar a la hermana de Arson? ¿Qué hay de la propia Arson? ¿Alguien ha sabido de ella? Necesitamos contener esto tanto como se pueda. Será un escándalo".

—La grabación proviene de una oficina en algún ministerio en Suiza—dijo mi jefe, con el habla entrecortada, la voz temblorosa, al borde de comenzar a hiperventilar—Debemos cubrir esto. Cambia el enfoque de la historia que estás escribiendo sobre Arson. Algo está ocurriendo, no sabemos qué, pero es nuestro deber aclararlo.

Le pedí que se calmara y que tomara asiento. Estaba tan confundido como él; ¿Jeanine tiene una hermana? ¿Y por qué nunca la mencionó cuando estábamos en la universidad? Más preguntas que no tendrían una respuesta directa, a menos de que acudiera a ella directamente.

¿Qué podía estar pasando, que involucrara al gobierno de Suiza, a Jeanine y su hermana misteriosa?

—¿Qué podemos hacer al respecto?—fue lo que se me ocurrió preguntarle, entre tanta incertidumbre.

—Ve a las oficinas de CNN en Manhattan y pregunta por Arson, pregunta por la asignación que le dieron, si han tenido contacto recientemente con ella, busca algún asistente para su investigación—exclamó mi jefe, exasperado—Alguien en ese edificio debe tener respuestas sobre este jodido escándalo que los suizos están intentando contener.

Tomé mis cosas y me lancé a la calle con prisa, titubeante. Comencé a buscar en mi teléfono una canción para colocar mientras me dirigía a Manhattan, que me hiciera olvidarme un momento de toda la problemática que rodeaba la idea de Jeanine; parecía estar teniendo un episodio compulsivo, con la desesperación de encontrar esa canción pronto. Hasta que se me cruzó el título de mi canción favorita de Eminem, "The Ringer". Al menos con la articulación de palabras de Marshall, me entretendría durante un rato, contando con que la canción es bastante larga.

East Village Radio quedaba a una hora y algunos minutos del edificio de CNN a pie y un poco menos de media hora si abordaba el metro de la estación 2 Avenue. Dos paradas después, me bajaría en la estación de Washington Square y la calle West 4, allí tomaría el tren de la línea A para ir a la estación del Columbus Circle, con calle 59. Por allí, alcanzaría mi destino rápidamente. Y aunque habría preferido la ruta larga, no tenía tiempo para perder.

El imponente edificio marcado con el sello periodístico de grandísimo prestigio a nivel mundial, se erguía sobre algunas otras torres, que se veían como enanos que tratan de quitarle una manzana a una persona muy alta.

Total que entré al edificio, no sin antes darle pausa a la música en mi teléfono y sacarme los audífonos, como haciéndome consciente que ahora me tocaba hacer algo muy difícil y que temía la respuesta que podrían darme.

Al pasar por el portal, consigo a una recepcionista que nota mi entrada y sonríe.

—Muy buenas tardes y bienvenido. ¿En qué puedo ayudarte?

—Hola. Mi nombre es Felix Castillo, vengo en nombre de ERV, la estación de radio—Quería sonar lo más oficial que pudiese, para que no me echaran en el mismo momento en que mencionara a Jeanine—Necesito dirigirme con el equipo de producción que dirige a una reportera, ¿Jeanine Arson? Estamos preparando una mención especial para ella en uno de los programas de la radio.

—Está bien, dame un momento para comunicarme con el newsroom y producción, y luego enviarte con ellos.

Hice una seña de afirmación y tomé asiento en uno de los muebles cercanos al counter. Me frotaba las manos como en una especie de rezo improvisado al universo, rogando que no estuviera metiéndome en problemas.

Suena el ding de uno de los ascensores y emerge un hombre alto, blanco y pelirrojo. Su cara llena de pecas y ojos ambar me miraron como con una suerte de alivio y al mismo tiempo, tristeza.

—¿Felix? Mucho gusto, bro, Ned Masters. Sígueme.

—Mucho gusto, Ned.

—Entonces están preparando un especial para Jean, ¿No?

—Sí. Hace algunos meses que hemos estado trabajando de esa forma, llevando algunos perfiles de personas destacables a los escuchas a través de uno de los programas.

—Bien. Eso suena genial.

Nunca fui bueno para el small talk, bajo ningún contexto y mucho menos en esta oportunidad. Quería ya haber hablado con quién tuviera información del paradero de Jeanine y salir corriendo de allí.

Acompañé a Ned hasta el piso de producción y allí, pasamos a través de algunas oficinas, hasta que conseguimos la puerta de uno de los editores en jefe: Laurence Miller, cuyo currículo hablaba por él, pero omitiré los detalles de eso para centrarnos en lo que realmente nos interesa.

—¿Laurence? ¿Estás ocupado?—preguntó Ned, tocando la puerta contundentemente, tres veces.

Se escuchó un "Pasen adelante" como desanimado, como en el aire de una persona que se está quedando dormida. Parece que Laurence había estado atendiendo los asuntos logísticos de uno de los programas matutinos desde hacía un día, y se hallaba estresado.

—Ned, ¿Cómo estás? ¿Es él?—preguntó Laurence, señalándome con sus ojos verdes y cansados.

—Sí, este es Felix Castillo, de EVR. Dice que viene para saber un poco más acerca de Jeanine...

—Oh, entiendo—dijo Laurence, haciendo una pausa larga. Se me ocurrió extender la mano para presentarme formalmente.

—Hola, mucho gusto, Felix Castillo.

—Un placer. Vale, ¿Eres amigo de Jeanine?

—¿Cómo lo sabe? Es decir, fuimos compañeros de clase en la NYU, y algunas veces conversamos pero no sé si somos amigos, jaja.

—Jeanine solía hablar de un Felix Castillo que era su amigo, en la universidad; nos contó ciertas anécdotas suyas con él—respondió Laurence, para mi sorpresa. Jamás habría esperado que me tuviera tan presente como para hablar con sus empleadores y su familia de mi—Además, revisamos tu perfil de Facebook antes de que vinieras y aparece que fuiste a NYU, eso agilizó el cotejo.

—Vaya, bueno, creo que eso no me sorprende, jaja. ¡Son CNN, después de todo!

Luego que riéramos para disimular la tensión, y que conversaramos sobre cosas fuera de tópico por unos minutos, me decidí a comenzar con preguntas fáciles antes de ir a la parte profunda de la piscina.

—Vale, quería preguntarle algunas cosas sobre Jeanine. Para empezar... ¿Qué tal ha sido tenerla trabajando en su equipo?

—Jeanine es una excelente profesional, de eso no hay duda—contestó Laurence, decididamente. Se veía como un padre orgulloso; inmediatamente cambió su postura en la silla ejecutiva que ocupaba—Dirige creativamente a muchas personas aquí, de hecho.

—¿Entonces significa que están en constante comunicación con ella?

—Sí, así es. Varios creativos del canal dependen de su aprobación, al menos en algunos frentes.

Aquí es dónde el asunto se pondría un poco incómodo, un poco cuesta arriba, puesto a que comenzaría a sugerir irregularidades que no concuerdan con esas respuestas.

—Eso me parece raro—dije, cuestionando sutilmente el reciente enunciado de Laurence—Si ella contesta llamadas o correos electrónicos constantemente, entonces ha debido de recibir las correspondencias o llamadas que le hice, ¿No?

—Ah... Bueno, claro, sí. Y si no has logrado dar con ella, es porque su asignación actual le quita mucho tiempo.

—Hm, claro. ¿Y cuál es su asignación actual? Si no le molesta que pregunte—repliqué, comenzando a mostrarme un poco más desafiante. Me parecía que Laurence estaba mintiendo—Porque fíjese, hace un poco más de 4 meses que Jeanine no ha actualizado su cuenta de Facebook, y tiene ese mismo tiempo sin comunicarse con su familia.

—No creo que pueda contestar esa pregunta, chico—contestó Laurence, cabizbajo. Su lenguaje corporal me decía que le costaba pero que estaba ocultando algo—Entiendo que has hablado con su familia, y que sabes que está en Suiza, ¿No?

—Sí, así es. He estado tratando de ubicarla.

—¿Tienes una grabadora?

—Sí, aquí—susurré mientras intentaba alcanzar la grabadora negra en mi bolso, para lo que luego pensé que sería mejor si grababa lo que Laurence me diría a continuación con mi teléfono—Oh, recordé que la grabadora no tiene cinta; ¿Le molesta si uso mi teléfono, en vez de eso?

—Lo que tengas a la mano servirá.

Abrí la aplicación de la grabadora del celular, y lo puse sobre la mesa. Me aterraba lo que acontecería entonces.

—Que quede grabada la pregunta: ¿Cuál es la asignación actual de Jeanine Arson en Suiza?—pregunté decididamente, y en voz alta.

—El Departamento Federal de Defensa y el Servicio de Inteligencia Federal de Suiza solicitaron al menos hace 8 meses de la presencia de Arson y otros periodistas de alto calibre, para que realizaran una investigación conjunta acerca de un caso de hackeo de la base de datos del SIF—produjo Laurence, en un tono muy sobrio—El hacker, fue descubierto y aprehendido.; es un agente del SIF, que trataba de revelar documentos que competen a una operación encubierto que dirigía el DFD para penetrar un círculo de trata de personas, para encontrar y capturar a los cabecillas.

En eso, Ned interviene, haciendo énfasis en la línea de tiempo de los movimientos y cables de Jeanine, que han pedido a CNN mantener bajo cuerdas hasta que la operación de captura sea posible.

—Al llegar a Suiza, Jean nos dijo que la idea de levantar el grupo de periodistas conjunto tenía que ver con la entrega efectiva de la información a los distintos medios internacionales y que se hiciera una difusión certera de la información, ya que en primeras instancias, el gobierno suizo advirtió que se trataba de algo delicado—explicó despacio, arrastrando su dedo índice de adelante hacia atrás sobre su barba roja recién podada—Lo más importante para ellos es no perder su credibilidad ante el público.

—Porque se supone que en Suiza nunca pasa nada, ¿Verdad?—comenté, en un tono satírico que no caló satisfactoriamente, debido a la seriedad del asunto. Me puse incómodo de inmediato.

—Aún no te hemos contado la peor parte—continuó Laurence, riendo con nerviosismo.

—Un mes después, Jean lanzó uno de los cables más controvertidos que hemos tenido que analizar—añadió Ned, suspirando mientras hablaba—En los documentos que extrajo el hacker, se leían nombres de personeros del gobierno suizo, de cargos de altura, quienes al parecer tenían relación directa con los cabecillas del círculo de trata. Se servían del tráfico y la venta forzosa y coercitiva de sexo, que el grupo realizaba.

Mi respiración se volvía más errática, pensando en el peligro que todos debían estar corriendo, al tener que manejar un proyecto de tal magnitud.

—A las dos semanas de ese increíble cable, Jean nos hizo llegar algunos otros detalles—comentó Laurence, en tono contemplativo—Estados de cuentas de dichos personeros del gobierno suizo, con transferencias a cuentas en bancos foráneos, de grandes sumas de dinero.

—Poco a poco, Jean fue construyendo la trama y contándonos cómo lo estaban manejando—complementó Ned, mirando el suelo, intentando esquivar una suerte de preocupación.

—Al rompe del segundo mes, Arson es nombrada como la directora del grupo conjunto de investigación, lo que nos preocupó inmensamente, pero nos aseguró que las autoridades suizas le ofrecieron protección adicional para que pudiera continuar realizando su trabajo—narró Laurence, mirando la pantalla de su computadora mientras daba clics, como buscando un archivo para mostrármelo—Envió este video, en el que daba más detalles de su situación.

Laurence hizo un ademán para voltear el monitor de su estación en dirección a mi y a Ned, que estábamos del otro lado de su escritorio, y entonces comienza la reproducción.

"Temo por mi seguridad y por la de los integrantes del equipo. Hay reporteros de más de 20 países, diferentes, aquí y todos de medios sumamente importantes, que por el momento no puedo mencionar. De momento, estamos cotejando algunas informaciones para hallar nombres de organizadores, o agentes de rango menor, de la organización criminal. Yo me encuentro bien, pero comienza a ser preocupante el caso, ya que no sabemos hasta qué punto se extiende la corrupción dentro del gobierno".

En el video, se podía notar que Jeanine no estaba para aparecer aún en los medios a dar ningún tipo de reportaje; su cabello se veía un poco maltratado, aunque lo tenía agarrado en un moño. Tenía ojeras y se veía un poco pálida, imagino que debido a que no estaba saliendo mucho a la calle. Así de demandante entendí que es esta misión.

Laurence me miró fijamente, como esperando que acompañara mi reacción por el video con un comentario. Pero no podía decir nada; sólo me eché encima del mueble en el que estaba sentado, a pensar.

—Luego de algunos otros cables con actualizaciones poco importantes, dejamos de saber de Arson. No sabemos realmente qué ha sucedido en estos últimos 4 meses, con ella—sentenció Laurence, lo que me hizo dar un sobresalto—No sabemos si tocó alguna fibra nerviosa y pagó la peor consecuencia. Y hemos mantenido un perfil bajo al respecto.

La comunidad de prensa mundial estaba enterada de lo que estaba sucediendo en Suiza y era como que todo el mundo estaba en la misma sintonía respecto a esta eventualidad: En caso de que a Jeanine Arson le haya pasado algo, durante esta investigación, tendría que ser por causa de un periodista de mucho temple y mucha sapiencia, que comenzarían a desenterrarse las cosas más crudas.

Ned le hizo una seña a Laurence con la cabeza, un gesto con la cabeza que se podía leer como "Hazlo".

—Sé que esto será mucho pedir, pero...—Laurence titubeaba; tomó un respiro y se compuso para pedirme lo que considero, es el peor favor al que he accedido—Necesitamos enviar a alguien a ver qué ha sucedido. Y parece que tú tienes una conexión con Arson. Te importa esta historia, ¿Verdad?

Respondí que sí asintiendo con la cabeza. Puse mis manos sobre mi boca, ya que comenzaba a asimilar que al día siguiente, estaría del otro lado del mundo, yendo a ver a dónde fue a parar la mujer prodigio... Jeanine Arson, de quién por mucho tiempo he estado enamorado en secreto; la profesional increíble que le cuenta a sus colegas sobre mí.

Por supuesto que yo no estaba preparado para nada de esto.

Continuará.

Comentarios

Karla Guzmán Zabaleta ha dicho que…
A mi me gustó.

Apúrate con el siguiente.

XD