Un año entero de cultivo

Me da vergüenza conmigo mismo, darme cuenta de que comencé este blog hace más de un año y que no he encontrado el tiempo para comenzar a ponerle contenido.

Por el nombre que le puse, se puede entender facilmente que se trata de una especie de diario que quise comenzar a llevar, de manera discreta, y que presentaría con algunas personas, y que poco a poco le iría dando visibilidad.

Que por aquí comenzaría a construir mi discurso propio, mi estilo para escribir, para narrar. Pero, ¿Qué habrá pasado en todo este año, que no he encontrado el tiempo? Me cuesta recapitular, porque ciertamente, le he estado poniendo mucha más atención a otras cosas, que son lejanas del oficio de estar sentado todo un día frente al computador.

O al menos, así he querido creer...

Si bien puedo recordar la base sobre la cual puse esta idea para abrir esto, los motivos... Hm, siento que allí la memoria y yo nos soltamos la mano.

Quizá en aquel momento sentía nostalgia. Durante mi adolescencia, escribí mucho. De la misma forma en que pretendo hacerlo aquí. En un espacio del Internet en que sé que nadie me encontrará (?).

Pero eso contradice lo que hoy en día hace que la gente tenga emprendimientos en línea, ¿O no? Ya que todo el mundo quiere ser encontrado.

Desde que me hice la costumbre de navegar en Internet, recuerdo que las personas recurrían a acciones muy diferentes de las que se hicieron normales, ahora, para llamar la atención.

Todos queremos un poco de atención, pero aún la línea entre la vida privada y la vida en Internet, no estaba tan borrada, en aquel entonces.

Quizá por eso no le dí continuidad a esta cuestión. Por lo contrariado que me hace sentir contar cosas sobre mi, en la web. Son mis pensamientos, ¿Por qué mejor no me los reservo? ¿Por qué es tan necesario hablar de ello?

Lo que más me pertuba de la interconectividad del mundo moderno es que, a pesar de que estamos allí, a la vuelta de un botón "Enviar", para contactar con quienes nos importan o nos interesan; este medio encuentra una forma, imposible de simplificar, de alejarnos. De hacernos sentir ansiosos, de activar nuestros sentidos a tal punto que pareciera que estuviéramos sobre-excitados todo el tiempo.

No sé qué pasó, en verdad, que no me puse a escribir en el momento en que lo pensé, para hacerme de nuevo con esa cuestión terapéutica en que emprendía, de chamo, cada madrugada que sentía que me estaba ahogando...

¿Quizá lo retomo ahora porque siento que eso es lo que me está pasando? Que es igual escribirlo aquí, que ir por la calle en silencio, y que me vean todas las personas, encerradísimo dentro mío, ahogándome y gritando "Auxilio", sin que nadie me pueda escuchar...

Quizá lo retomo ahora porque la ansiedad ahora es más intensa. Y los pensamientos que me surgen por ella son peores que como eran cuando estaba chamo.

Probablemente quiero comenzar estos ejercicios autoreflexivos de nuevo para poder plasmar lo que me está pasando, leer y ver si me estoy saltando algo. Porque con el espejo no me sirve. Al verme al espejo, sólo veo desgaste y ya. Y eso no es suficiente.

Lo que sí es seguro es que la perspectiva que tenía sobre las cosas hace un año ya no existe. En el sentido de que, si bien, antes me daba mayor libertad o espacio para lamentarme sobre cualquier cosa, y eso ponía todo lo demás en detrimento.

Ahora sólo pienso que independientemente de lo malo que pueda estar sucediendo, lo negativo de mi entorno... Que siempre ha sido y siempre será negativo, aunque consiga crear oportunidades para generar sentimientos positivos; pues, bueno, ahora pienso que debo luchar y no parar. Es todo.

Esperemos que el haber escrito esto, me permita irme a la cama y dormir pronto, que ya es medianoche.

¿Y a ti, qué te quita el sueño?

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