Voltea y mira hacia otro lado

La estrategia de ignorar eso que de momento puede ser molesto y que está justo al frente, se me hace recurrente, más que todo en el ahora, porque me pone muy en ascuas saber que mi vida camina en cierta dirección y que lo que consigo en el camino me da pánico. Y me refiero con ese 'pánico', no a una sensación que me paraliza y que me impide hacer cualquier cosa, sino uno breve, que me corta la respiración, un pánico controlable.

Pero imagina que en un lapso de tiempo más o menos corto, y una cantidad de pasos más o menos considerable, te encuentras con más de cincuenta instancias, en que, por mirar de cerca una verdad, entonces se te hace imposible no sacar miles de conclusiones que te llevan a un micro-abismo del que sales solamente con un poquito más de temor que anteriormente.

Precisamente por eso la recomendación del título.

A ver, no se trata de que pongas en segundo plano el problema. Toda situación sinuosa tiene una solución y todo sentimiento conflictivo necesita su catarsis, incluso el pánico o el temor. La tristeza sobre todo, debe ser sentida. Y cuando digo eso, de buena mano lo hago, porque aquí la tristeza es uno de los huéspedes preferidos.

Me imagino que te pasa igual.

Si es el caso, entonces, voltea y mira hacia otro lado... Pero no para que fijes tu atención en alguna otra situación incómoda o displiscente sino en algo que te ayude a sentirte mejor.

Cuando voy a tomarle fotos a las personas, y veo que están muy tensos (Cosa que por lo general se nota en la expresión facial, que no dejan las personas de fruncir el ceño), entonces les digo que traten de pensar en cosas felices, que piensen en esas actividades o cosas que por lo general les generan sentimientos de alegría o emoción.

Claro que la circunstancia de una foto es súper breve, con respecto al resto de la vida, que es lo que estamos discutiendo aquí. Pero creo que captas la idea.

Total es que, esas veces que te falte el aire, que no sepas qué hacer, que sientas desesperación porque hay mucho con lo qué lidiar pero pocos recursos con los cuales maniobrar, entonces voltea y mira hacia otro lado. Tu perspectiva actual de las cosas se vuelve inútil, acude a otra que te sirva para entender o ver aquello que en tu normalidad no puedes.

Pídele ayuda a algún amigo cercano o a algún familiar, lo que te haga sentir más cómodo.

Porque por lo general, es allí, cuando el temor acecha, cuando tenemos la garra de la duda, ya arándonos la piel, que creemos que no estamos haciendo lo correcto y decaemos. Si pensamos rápido, no tiene eso que convertirse en nuestro común denominador.

Más ahora que siempre, la lucha arrecia, todos los días. Hablaba temprano con un ser querido que me dijo que necesita ayuda y no poder brindársela me rompe el corazón; uno siempre quiere hacer más, ¿Por qué no es posible? Pues porque hay que voltear y mirar hacia otro lado...

Porque quizá nuestro curso actual de acciones no es el más adecuado y no nos damos cuenta de cómo podemos lograr eso: Hacer más.

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